LIMPIEZA Y PINTURA DE PÉRGOLA EN PLAZA ARTIGAS

Con el monumento al prócer como mudo testigo, el ondeado desnivel de su terreno, el intenso verde cortado prolijamente al ras, las contorsiones de sus zigzagueantes y rústicos camineros de bordes bien marcados, sus luminarias que por la noche a modo de bolas de fuego sobresalen en su contorno y la aparición de la remozada pérgola con su nueva estructura alzándose enhiesta entre las palmeras que dominan el paisaje, hacen el dibujo de nuestra plaza Artigas hoy.

Como corazón de la ciudad, que es pasaje obligado en la vorágine diaria de los isabelinos, o como espacio recreativo para el repetido paseo del fin de semana donde el ocio de la juventud y la unión de la familia lo comparten para deleitarse, necesita de la mejor presentación.

Con ese propósito el Municipio ha colocado un funcionario permanente para su mantenimiento, el cual ha realizado el trazado de los bordes y ha eliminado las gramíneas en la caminería, a lo que se ha sumado el periódico corte de pasto por parte de los funcionarios de Medio Ambiente.

Así, nuestra plaza luce limpia, prolija, y con el atractivo que le da la nueva estructura de la pérgola, a la cual se le realizó el recambio de maderas que se encontraban deterioradas por efecto del tiempo y se le cambió su diseño transformándola en un elemento estético y a su vez en soporte para el impulso natural de los vegetales que buscan treparla. Solo falta su pintura, la que recibirá en pocos días con el mismo tono que lucía antes de su remodelación.